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	<title>Daniel Ritiere</title>
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	<description>Descubren Latinoamerica conmigo</description>
	<pubDate>Tue, 15 Feb 2011 02:43:56 +0000</pubDate>
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		<title>Caral, la civilización-madre</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Feb 2011 22:36:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Hoja de Ruta]]></category>

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		<description><![CDATA[Emoción y grandeza, en esta nueva visita a Caral, la ciudad de las arenas, metrópolis de una civilización desconocida hasta hace 16 años !

Mientras las pirámides de Egipto se erigían en el 2,600 A.C., las de Caral comienzan a elevarse, una a una, en el inmenso desierto costero de lo que se convertirá en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Emoción y grandeza, en esta nueva visita a Caral, la ciudad de las arenas, metrópolis de una civilización desconocida hasta hace 16 años !</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0752.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0752.jpg" alt="car_dsc0752" title="car_dsc0752" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-887" /></a></p>
<p>Mientras las pirámides de Egipto se erigían en el 2,600 A.C., las de Caral comienzan a elevarse, una a una, en el inmenso desierto costero de lo que se convertirá en el Perú.<br />
Hace 16 años que la doctora Ruth Shady, arqueóloga emérita, descubrió la primera pirámide de una inmensa ciudad precolombina. <em>sigue el enlace azul</em> <span id="more-886"></span>  Pero el evento sorpresa que sacudirá la arqueología precolombina y que además cambiará en forma definitiva la Historia, tal como se enseña en los libros, ocurrió cuando Ruth Shady y su equipo encontraron, entre los millones de rocas, las canastas de cuerdas que habían servido para transportar las piedras de la construcción.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0618.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0618.jpg" alt="car_dsc0618" title="car_dsc0618" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-888" /></a></p>
<p>El material orgánico del cual están hechas permitió datarlas increíblemente en:  2,600 A.C.<br />
Con sus 4,600 años acababa de ser descubierta la ciudad más antigua de América, y con ello se abría un nuevo panorama de las grandes civilizaciones de la antigüedad.<br />
Habría que subrayar una peculiaridad en la Historia de la humanidad:  Caral, construida en medio de la costa sudamericana, nace completamente aislada del resto del mundo, sin ninguna influencia exógena.  En comparación los Olmecas y luego los Mayas, otros grandes constructores en América Central, aparecieron respectivamente,  alrededor del 1,200 y en el 600 A.C., es decir 1,200 a 2,000 años más tarde!<br />
La pregunta es entonces:  por qué tal descubrimiento no ha conmocionado más al mundo?</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/_dsc0572.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/_dsc0572.jpg" alt="_dsc0572" title="_dsc0572" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-889" /></a></p>
<p>Si todos los circuitos turísticos incluyen a Machu Picchu con tan solo 600 años de antigüedad, ¡¿cómo es que este sitio milenario todavía no está incluido en ellos?!<br />
Conforme los trabajos de excavación avanzan de la mano con el reconocimiento internacional ( Caral está inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el 2009) esta ciudad es considerada como el centro de un gigantesco conjunto que ocupaba todo el valle de Supe, donde hasta la fecha existen 18 sitios arqueológicos, mientras que Caral misma, donde podían vivir hasta 10,000 habitantes, cuenta con decenas de templos, dos anfiteatros y nada menos que seis grandes pirámides escalonadas en un área de 66 hectáreas.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/_dsc0563.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/_dsc0563.jpg" alt="_dsc0563" title="_dsc0563" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-890" /></a></p>
<p>A medida que la investigación avanza, Caral se revela más y más como la ciudad-madre, el primer foco de civilización del continente.  Es en esta región donde, lentamente y siguiendo el clásico esquema antropológico, los clanes familiares formaron una estructura política y religiosa organizada, punto de partida de lo que llamamos civilización.  Una peculiaridad llamó la atención de Ruth Shady y su equipo de arqueólogos:  según los hallazgos actuales Caral no contaba con una casta guerrera ni de fortificaciones ú otro sistema de defensa.  ¿Por qué aquí una civilización ha podido - aparentemente - crecer sin guerrear?</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0160.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0160.jpg" alt="car_dsc0160" title="car_dsc0160" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-891" /></a></p>
<p>Este 29 de octubre fui invitado  a la ceremonia de pago a la Pachamama, nombre andino de la madre-tierra.  Ese día los participantes comparten su agradecimiento por todo lo bueno que les ha sucedido en el transcurso del año que pasó y solicitan fuerzas favorables para el nuevo ciclo anual.<br />
Una gran emoción se hizo presente cuando  apareció el Señor de Caral rodeado de su escolta portando grandes antorchas.  Era una imagen del pasado que se imponía a los ojos de la asamblea.  Una lenta procesión se puso en marcha siguiendo cada cual a este personaje de actitud altanera  mientras recorría la vasta planicie de la Ciudad Sagrada donde duermen las grandes pirámides, soberbiamente iluminadas para la ocasión.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0280.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0280.jpg" alt="car_dsc0280" title="car_dsc0280" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-892" /></a></p>
<p>Pasábamos delante de monumentos inestimables, edificados sobre siglos, por todo un pueblo.  Si bien la tierra y el tiempo habían cubierto todo, el día de hoy y gracias a las manos de otros hombres y mujeres, la grandeza de antaño resurge.  Las antorchas del cortejo iluminaban la noche y nos hablaban de la marcha del Hombre hacia su destino, hacia su grandeza.<br />
Cuando nos habíamos reunido junto al gran fuego que ardía sobre la colina, el chamán pronunció los votos a la madre-tierra y cada uno pudo formular los suyos al momento de entregar su ofrenda al fuego.  Se formó un gran círculo al ritmo de tambores, quenas, zampoñas y la alegría se apoderó de todos.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0446.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0446.jpg" alt="car_dsc0446" title="car_dsc0446" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-893" /></a></p>
<p>Admiré de lejos el fuego, luego la planicie con sus pirámides centinelas, casi irreales bajo la iluminación halógena.<br />
No hay más que saborear estos momentos atemporales en los que, participando en  ceremonias como ésta, también celebramos el pasado del Hombre a través de su Historia.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0267.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0267.jpg" alt="car_dsc0267" title="car_dsc0267" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-894" /></a></p>
<p>Uno se siente agradecido a estas mujeres y hombres, arqueólogos y sus asistentes quienes, llevando al extremo su pasión por el pasado de una civilización, lentamente nos permiten entender su evolución.  Aquí miles de hombres y mujeres se juntaron y poco a poco edificaron una ciudad, quizá para sentirse menos solos y para acercarse a los dioses, al sol y a las estrellas.<br />
Me sentía como a la orilla de un río donde corren los siglos, donde viven los hombres y donde les sobreviven sus sueños.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0318.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/02/car_dsc0318.jpg" alt="car_dsc0318" title="car_dsc0318" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-895" /></a>	                                                 </p>
<p>PD: esas semanas los hallazgos de Sechin podrían darnos una nueva sorpresa cuando a su antiguedad. Cuantas sorpresas mas esperan los arqueólogos en estas tierras peruanas !?</p>
<p>Traducción y adaptación: Alez Abuid y Daniel Ritière</p>
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		<title>Lima se nos va !</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Jan 2011 14:00:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Del 14 de enero al 14 de febrero, les invito a pasar por la Casa de la Literatura Peruana, para descubrir mi muestra, la de un extranjero enamorado del Perú, emocionado de ver la belleza arquitectonica de Lima desaparecer a gran velocidad. Lima es unica ! No la dejen que se vaya !
Casa de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Del 14 de enero al 14 de febrero, les invito a pasar por la Casa de la Literatura Peruana, para descubrir mi muestra, la de un extranjero enamorado del Perú, emocionado de ver la belleza arquitectonica de Lima desaparecer a gran velocidad. Lima es unica ! No la dejen que se vaya !<br />
Casa de la Literatura Peruana - Antigua estacion Desamparados, al costado del Palacio de Gobierno - Entrada libre.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/01/webinvitacin1.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/01/webinvitacin1.jpg" alt="webinvitacin1" title="webinvitacin1" width="460" height="613" class="aligncenter size-full wp-image-884" /></a></p>
<p>Entrar en el enlace siguente: <span id="more-875"></span></p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/01/dsc_0173.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/01/dsc_0173.jpg" alt="dsc_0173" title="dsc_0173" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-876" /></a></p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/01/lim029.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/01/lim029.jpg" alt="lim029" title="lim029" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-877" /></a></p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/01/sos-lima14.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/01/sos-lima14.jpg" alt="sos-lima14" title="sos-lima14" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-882" /></a></p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/01/_dsc0084.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2011/01/_dsc0084.jpg" alt="_dsc0084" title="_dsc0084" width="460" height="305" class="aligncenter size-full wp-image-878" /></a></p>
<p>Presentación de la Exposición de Daniel Ritiere<br />
&#8220;Lima se nos va ! &#8221;</p>
<p>Vivo en Lima, otrora Ciudad de los Reyes, desde hace muchos años; paso a paso la fui descubriendo con mis ojos curiosos de ciudadano extranjero, la contemplé y aprecié en varios de sus niveles y dimensiones, he fotografiado sus mil facetas, algunas de ellas chocantes y otras encantadoras. </p>
<p>Hoy quiero mostrar, a través de estas significativas imágenes, la inquietud que me provoca esta fascinante ciudad que poco a poco se difumina en el tiempo y el espacio; anhelo llamar la atención sobre su problemática arquitectónica, para despertar la conciencia de sus habitantes. Es una tarea muy urgente pues Lima, la ciudad que me acoge gratamente, está caminando rumbo a la destrucción de su patrimonio arquitectónico. </p>
<p>Los limeños viven entre casas y edificios de estilo clásico, colonial, Art-Nouveau y Art-Deco, rodeados de obras de arte muy frecuentemente en ruinas, que son muchas veces ignoradas, despreciadas o vendidas despiadadamente al precio de terreno en un mercado inmobiliario afiebrado. </p>
<p>Algunas voces se han elevado para combatir este flagrante atropello, algunas iniciativas se han hecho sentir, pero estas no han sido suficientes. Antes de que sea demasiado tarde, antes de que otras maravillas desaparezcan hay que tomar conciencia y reaccionar.</p>
<p>¿Cómo establecer un lazo entre la estética de la ciudad y su propio habitante? ¿Cómo mezclar la herencia arquitectural y el modernismo ineludible? Otras ciudades en el mundo enfrentaron este mismo desafío con éxito.<br />
Es imprescindible que el limeño de hoy abra la mirada y se responsabilice por este legado único en Latinoamérica que heredó y que, indefectiblemente, deberá entregar a las futuras generaciones; que sea capaz de cambiar el estigma de &#8220;Lima la Horrible&#8221;, por “Lima la bella” y que la redescubra como única e inigualable. Es necesario que los ciudadanos la asuman suya y la salven del destino al que parece estar condenada.</p>
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		<title>Casa de la Literatura !</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Nov 2010 01:52:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[A la Una]]></category>

		<category><![CDATA[Hoja de Ruta]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde el 20 de octubre tengo el agrado de tener 12 fotos mías expuestas en tamaño 1m x 0.7m en la magnífica &#8220;Casa de la Literatura Peruana&#8221;, instalada en la antigua estación de Desamparados, que una vez a la semana sigue cumpliendo su función de estación para el &#8220;Tren de los Andes&#8221; que une Lima [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde el 20 de octubre tengo el agrado de tener 12 fotos mías expuestas en tamaño 1m x 0.7m en la magnífica &#8220;Casa de la Literatura Peruana&#8221;, instalada en la antigua estación de Desamparados, que una vez a la semana sigue cumpliendo su función de estación para el &#8220;Tren de los Andes&#8221; que une Lima con Huancayo, trepando los casi 5000 metros de altura de la cordillera.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/11/_dsc0282.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/11/_dsc0282.jpg" alt="_dsc0282" title="_dsc0282" width="385" height="255" class="alignleft size-full wp-image-853" /></a></p>
<p>En definitiva, la Casa de la Literatura está habitada por una espíritu particular, tiene un &#8220;algo&#8221; que encanta por que está bien pensada y realizada.<br />
<em>Para seguir presiona</em> -> <span id="more-852"></span><br />
Este es, por supuesto, un lugar donde la nación rinde homenaje a los personajes más destacados de las letras peruanas;  pero es también y más que todo un lugar vivo, donde los autores actuales, del más famoso al menos conocido, pueden hablar de su última obra o de su próximo ensayo con los lectores y donde las familias pueden venir a reencontrar el placer de la lectura.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/11/_dsc0026.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/11/_dsc0026.jpg" alt="_dsc0026" title="_dsc0026" width="385" height="255" class="alignleft size-full wp-image-854" /></a></p>
<p>La directora, Karen Calderón Montoya, y su equipo, tienen como caballo de batalla un dinamismo extraordinario con el cual crean eventos y encuentros. La recompensa llegó: mas de 600.000 visitantes en un año.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/11/_dsc0368.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/11/_dsc0368.jpg" alt="_dsc0368" title="_dsc0368" width="378" height="251" class="alignleft size-full wp-image-855" /></a></p>
<p>Esta Casa de la Literatura Peruana, notable iniciativa del presidente de la República Alan García Pérez, constituye, junto con la creación del ministerio de la Cultura, un paso importante en el actual desarrollo nacional peruano. Un país que cuenta tantos autores talentosos como Cesar Vallejo, Ricardo Palma y el recién galardonado Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, no podía seguir sin honrar a esos hombres que lo han marcado y marcan todavía con sus plumas.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/11/_dsc0352.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/11/_dsc0352.jpg" alt="_dsc0352" title="_dsc0352" width="385" height="255" class="alignleft size-full wp-image-856" /></a></p>
<p>Mis fotos están expuestas en el pasaje bautizado &#8220;El boulevar de los autores&#8221; e ilustran &#8220;Un año de existencia&#8221; de la Casa. Allí estarán hasta enero.</p>
<p>Aquí van varios enlaces hacia el lugar y las fotografías.</p>
<p><a href="http://www.casadelaliteratura.gob.pe/?p=1856">http://www.casadelaliteratura.gob.pe/?p=1856</a></p>
<p><a href="http://www.casadelaliteratura.gob.pe/?p=1837">www.casadelaliteratura.gob.pe/?p=1837</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/11/_dsc0299.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/11/_dsc0299.jpg" alt="_dsc0299" title="_dsc0299" width="385" height="255" class="alignleft size-full wp-image-857" /></a></p>
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		<title>Una noche con los ángeles: Cementerio del Presbítero Maestro</title>
		<link>http://www.danielritiere.com/es/?p=839</link>
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		<pubDate>Sun, 10 Oct 2010 20:36:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[A la Una]]></category>

		<category><![CDATA[Hoja de Ruta]]></category>

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		<description><![CDATA[Ir a fotografiar un cementerio de noche no es cosa común, pero adquiere todo sentido si se trata de un lugar tan extraordinario como el Presbítero Maestro de Lima.  La idea se me ocurrió después de haberlo visitado previamente de día.  Algunos  amigos me habían propuesto descubrir este cementerio histórico aunque menos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ir a fotografiar un cementerio de noche no es cosa común, pero adquiere todo sentido si se trata de un lugar tan extraordinario como el Presbítero Maestro de Lima.  La idea se me ocurrió después de haberlo visitado previamente de día.  Algunos  amigos me habían propuesto descubrir este cementerio histórico aunque menos conocido que el cementerio de la Recoletta de Buenos Aires.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/10/dsc_0377.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/10/dsc_0377.jpg" alt="dsc_0377" title="dsc_0377" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-840" /></a></p>
<p>En esta primera visita habíamos descubierto, a la luz del día, este cementerio que ha reunido por casi dos siglos, 850 tumbas, mausoleos, estatuas y monumentos soberbios.  <em>Para seguir presiona aqui</em> -><span id="more-839"></span>Sorprendente y original, este conjunto heterogéneo representa las diferentes tendencias artísticas, religiosas y culturales de la época y en el resuenan nombres de familias de todo origen, verdadera radiografía de la historia del Perú Republicano.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/10/dsc_0134.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/10/dsc_0134.jpg" alt="dsc_0134" title="dsc_0134" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-841" /></a></p>
<p>Después me enteré que había una visita nocturna organizada una vez al mes, a la luz de antorchas portadas por los propios visitantes, algunas veces acompañados de un historiador, y siguiendo a un guía quien utiliza un tema específico como hilo conductor.  Decidí que no me podía perder esa experiencia pero tenía que ser a mi propio ritmo para poder tomar las fotografías.  Por esta razón solicité un permiso especial.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/10/dsc_0204.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/10/dsc_0204.jpg" alt="dsc_0204" title="dsc_0204" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-842" /></a></p>
<p>Es así que empecé a recorrerlo en compañía de uno de los guardianes, que felizmente conocía el cementerio como la palma de su mano: adentro no hay iluminación;  la única provenía del  tenue naranja del alumbrado público fuera del recinto y de una luna casi llena que lanzaba una luz espectral sobre tumbas y esculturas con un hermoso efecto.<br />
Entre el pomposo mausoleo dedicado a Sophie Bergman de Dreyfus, joven esposa del magnate del guano peruano, muerta a temprana edad, y el imponente Panteón de los Próceres me puse a recorrer las avenidas y rincones, rodeado por doquier de ángeles tamaño real, impresionantes, hieráticos, de alas plegadas o desplegadas, enigmáticos y andróginos  En cada avenida hay uno o dos, ya sea apoyado sobre una sepultura o vigilando solemne la entrada a una tumba tenebrosa.  La luz de luna les daba un aire de realidad intimidante.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/10/dsc_01051.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/10/dsc_01051.jpg" alt="dsc_01051" title="dsc_01051" width="332" height="499" class="alignleft size-full wp-image-844" /></a></p>
<p>Otras esculturas, de piedra o de bronce, parecían montar guardia al costado de sepulcros de mármol o delante de escaleras que descendían a sombrías criptas.<br />
Si bien puede haber escalofríos de por medio, finalmente es la admiración por esta concentración de obras de arte la que se impone.<br />
Pienso regresar aquí porque queda mucho por captar en esta atmósfera tan particular.<br />
Continuará&#8230;</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/10/dsc_03831.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/10/dsc_03831.jpg" alt="dsc_03831" title="dsc_03831" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-846" /></a></p>
<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=EWyRCTxNW2Y">Aqui un pequeño diaporama del mismo lugar :</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Amazonas, el rio-aorta (3)</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 19:03:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[A la Una]]></category>

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		<description><![CDATA[3 - La Selva
¡En la selva el silencio no existe! La noche es un gran adagio en grillo mayor.  Como a las cinco se despiertan las aves.  Élitros y patas ceden su lugar a picos y gargantas para el concierto  de cantos y  trinos de una complejidad asombrosa.  Es el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>3 - La Selva</strong></p>
<p>¡En la selva el silencio no existe! La noche es un gran adagio en grillo mayor.  Como a las cinco se despiertan las aves.  Élitros y patas ceden su lugar a picos y gargantas para el concierto  de cantos y  trinos de una complejidad asombrosa.  Es el primer placer del día y le sigue el de respirar el aire fresco de la aurora, bien cargado de aromas vegetales.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/1-1bimg00268.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/1-1bimg00268.jpg" alt="1-1bimg00268" title="1-1bimg00268" width="460" height="302" class="alignleft size-full wp-image-814" /></a></p>
<p>A la luz de los colores del alba, tenues aún, se puede adivinar el día luminoso que comienza. (continuar) ->><span id="more-813"></span></p>
<p>Con Miguel, el guía de selva, y Joselito, el timonel, planificamos el día desayunando yucas fritas y enormes plátanos cocidos.<br />
Hoy íbamos a entrar en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Pacaya Samira.  Es una de las dos grandes reservas naturales del Perú, junto con el Parque Nacional del Manu cerca del Cusco.  Cada uno abarca más de 20.000 kilómetros cuadrados (es decir, dos tercios de Bélgica) y sólo se puede acceder a ellos por medio de una agencia o un guía debidamente autorizados.  Se necesita un mínimo de seis días para explorar esta tan apartada región y no sólo estar bien equipado sino que además bien acompañado porque resulta muy fácil perderse en el laberinto de miles de ramificaciones del Amazonas.<br />
Retomamos la embarcación empapada por el rocío.  El Amazonas parecía aún más majestuoso esta mañana invadido por pequeños bancos de bruma suspendidos sobre el agua.  Empujados por la corriente, atravesamos el río en todo su ancho y fuimos arrastrados por más de dos kilómetros.  Playas de arena aparecían vírgenes y límpidas , nacidas durante la noche al capricho del río.  Miguel me llevaba hacia una minúscula desembocadura de un afluente, invisible para quién no conoce este lugar. </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/2-dauphinbdsc_0122.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/2-dauphinbdsc_0122.jpg" alt="2-dauphinbdsc_0122" title="2-dauphinbdsc_0122" width="460" height="311" class="alignleft size-full wp-image-815" /></a></p>
<p>El piloto apagó súbitamente el motor y señaló remolinos que se formaban como a treinta metros de nuestra proa.  Bruscamente irrumpieron del agua dos cuerpos torneados y ágiles:  delfines.  Uno gris y el otro ¡rosado! seguramente entretenidos en cazar justo frente a nuestra embarcación.  Me quedé fascinado por sus movimientos.  Eran tan vivaces y emergían sin cesar en diferentes lugares que se me hizo casi imposible enfocarlos.  Pero debo confesarlo,  mis ganas de apreciarlos con mis propios ojos fue mas fuerte que mi conciencia de fotógrafo.  Estos delfines  llamados bufeos ( o botos en Brasil) responden al nombre de Inia Geoffrensis y pueden medir hasta 2.8 metros de largo y pesar hasta 180 kilos lo cual los convierte en los más grandes delfines de agua dulce.  Viviendo en aguas opacas la vista les sirve de poco por lo que han desarrollado un sistema de ecolocalización aún más eficaz que el de sus parientes oceánicos.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/3-2b_dsc09011.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/3-2b_dsc09011.jpg" alt="3-2b_dsc09011" title="3-2b_dsc09011" width="460" height="188" class="alignleft size-full wp-image-817" /></a></p>
<p>Emprendimos la ruta río arriba y en el camino hablamos de paso con pescadores que recogían sus redes.  Así pude admirar la impresionante dentadura de una piraña, el mítico pez de la Amazonía.  Se han contado tantas cosas terribles sobre este pez, ciertamente un temible carnívoro; sin embargo no tan agresivo como lo reportan.  Al parecer no se corre ningún riesgo,  incluso si uno nada en un entorno plagado de pirañas, a menos que se tenga una herida abierta.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/4-3dsc_0101_2.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/4-3dsc_0101_2.jpg" alt="4-3dsc_0101_2" title="4-3dsc_0101_2" width="400" height="366" class="alignleft size-full wp-image-818" /></a></p>
<p>Como  las pirañas viven en bancos con varios centenares de individuos, es evidente que en caso de ataque son miles de dientes despedazando a la presa.  Personalmente he sido testigo de la fiereza con que devoran una carnada&#8230;Aún sabiendo que sólo se ha reportado un ataque mortal a un ser humano,  yo no me hubiera metido en el agua por nada del mundo.  Debo añadir que existen 34 especies de pirañas con una longitud que varía entre 15 y 35 centímetros.<br />
Llegamos a una laguna.  Nuestra proa perturba la inmóvil superficie del agua que refleja la abundante espesura y los copos blancos de nubes.  Acabábamos de penetrar en la zona de amortiguación del Parque Nacional Pacaya Samiria, cuyo nombre significa muy apropiadamente &#8220;selva de los espejos&#8221; por sus innumerables lugares donde el agua oscura y completamente tranquila devuelve la imagen del cielo dando la impresión de estar navegando sobre un espejo.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/5-4bdsc_0072.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/5-4bdsc_0072.jpg" alt="5-4bdsc_0072" title="5-4bdsc_0072" width="460" height="306" class="alignleft size-full wp-image-819" /></a></p>
<p>La corteza, la madera y las hojas que se descomponen ahí le dan un tinte de té cargado a un agua que sin embargo es límpida.  Como es bastante ácida y no deja pasar mucha luz solar debido a su coloración, las algas y otras plantas acuáticas casi no crecen allí.  Se le llama agua negra en oposición al agua clara de los ríos translúcidos y al agua blanca, más bien ocre y muy cargada de arcilla, donde la visibilidad es casi nula.  Estas aguas tan diferentes obviamente constituyen tres distintos biotopos.<br />
Por un momento seguimos la orilla observando a las aves zancudas que se alimentan aquí despreocupadamente.  Un pequeño río se abría más allá.  La desembocadura se veía oscura y metiéndonos en ella tuve la impresión de estar entrando en un territorio sagrado y lleno de misterios.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/6-b_dsc0958.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/6-b_dsc0958.jpg" alt="6-b_dsc0958" title="6-b_dsc0958" width="460" height="305" class="alignleft size-full wp-image-820" /></a></p>
<p>Nos deslizamos sobre el agua lisa y negra en un verdadero túnel de vegetación entre colonias de árboles gigantes que albergaban entre sus ramas cuatro niveles más de follaje que se mezclaban de forma intricada.    Troncos simulando animales marinos parecían sacar del agua sus raíces-aletas y formaban  paredes impenetrables.  El río se bifurca y un poco más adelante se vuelve a dividir en tres ramificaciones, y mas allá todavía en dos mas, haciéndose evidente que en ese momento yo dependía de la excelente memoria de nuestro timonel.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/7-bv6_dsc0985.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/7-bv6_dsc0985.jpg" alt="7-bv6_dsc0985" title="7-bv6_dsc0985" width="460" height="340" class="alignleft size-full wp-image-821" /></a></p>
<p>El rumor de la jungla se hacía más fuerte saturando el aire de murmullos sedosos, cantos de aves invisibles, zumbidos persistentes y otros gritos desconocidos.  La selva se cerraba sobre nosotros pero yo no me sentía angustiado.  Mientras más nos perdíamos en ese laberinto de ríos interconectados, más sentía a la Amazonía como un inmenso organismo vivo y al río Amazonas como su arteria principal, su aorta, vital y potente.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/8-b7_dsc1017.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/8-b7_dsc1017.jpg" alt="8-b7_dsc1017" title="8-b7_dsc1017" width="460" height="304" class="alignleft size-full wp-image-822" /></a></p>
<p>Una verdad caía por su propio peso:  que alguien venga a buscar oro utilizando mercurio o a buscar petróleo arrojando aceite y aguas contaminadas, termina por afectar irremediablemente a todo el &#8220;organismo amazónico&#8221;.  En este biotopo donde la tierra y el agua se mezclan como en ninguna otra parte en el mundo, la diseminación de cualquier contaminación no solo es inevitable sino que además es imposible de controlar.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/9-b9_dsc1061.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/9-b9_dsc1061.jpg" alt="9-b9_dsc1061" title="9-b9_dsc1061" width="460" height="304" class="alignleft size-full wp-image-823" /></a></p>
<p>Casi de forma brusca llegamos a un lago invadido de nenúfares y varios tipos de jacinto acuático.  El peque-peque tenía que abrirse camino en una alfombra vegetal flotante y casi era como navegar sobre tierra firme.<br />
Sobre la orilla establecimos nuestro campamento y salí a fotografiar la riquísima vida animal que nos rodeaba.  Bastaba con sentarse y esperar, apaciblemente pero con la cámara lista.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/x-b10_dsc1071.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/x-b10_dsc1071.jpg" alt="x-b10_dsc1071" title="x-b10_dsc1071" width="460" height="304" class="alignleft size-full wp-image-824" /></a></p>
<p>Es así que en menos de una hora pude captar a una nutria gigante justo al final de su pesca diaria, un perezoso de ojos adormilados, una lechuza de mirada asombrada, ranas de ojos maravillosos y por último una magnífica pero temible boa.  los encuentros animales siempre resultan conmovedores cuando tienen lugar en la naturaleza.  Se debe poder controlar  los movimientos y demostrar una actitud carente de toda agresividad para hacer sentir al animal, de emociones literalmente instintivas, que no tenemos ninguna intención de atacarlo.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/11-b14boa.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/11-b14boa.jpg" alt="11-b14boa" title="11-b14boa" width="460" height="345" class="alignleft size-full wp-image-825" /></a></p>
<p>Como el reino vegetal tampoco se queda atrás disfruté también explorándolo.  La diversidad de las formas vegetales es un mundo en sí, y más allá de las flores, que son por supuesto las manifestaciones más espectaculares de la belleza vegetal, hay un mundo de formas que solamente aparecen cuando uno se da el tiempo de observar, a veces desde muy cerca, la trama de una hoja, la estética de una curva, el grano de una corteza.  De hecho, cada hectárea merecería todo un libro.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/14-bdsc_0049.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/14-bdsc_0049.jpg" alt="14-bdsc_0049" title="14-bdsc_0049" width="460" height="339" class="alignleft size-full wp-image-826" /></a></p>
<p>También existen los inconvenientes y a la cabeza están los mosquitos.  Son quizá un tributo a pagar como derecho a entrar a este universo bullente de vida.  Pero muchas veces, apenas se deja de combatir y de estar a la defensiva, algo ocurre.  Cuando el stress disminuye, el cuerpo emite menos feromonas, atrayendo por lo tanto menos insectos.  Al aceptar mejor el calor y el sudor uno termina relajándose y se pone en sintonía con la naturaleza.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/12-bloutre1danielritiere.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/12-bloutre1danielritiere.jpg" alt="12-bloutre1danielritiere" title="12-bloutre1danielritiere" width="460" height="349" class="alignleft size-full wp-image-827" /></a></p>
<p>Mil olores se mezclan con las mil caras de la selva;  olores de agua tibia y de arena mojada, esencias de flores extrañas y de hojas en descomposición, fragancias de frutas deliciosas y desconocidas&#8230;por todos mis poros yo respiraba Amazonía,  esta fuente de oxígeno para todo el planeta Tierra.<br />
Será que nosotros, los humanos, estamos ciegos y completamente imbuidos de nuestra supuesta superioridad, para no rendirnos a la evidencia de que si dejamos desaparecer la Amazonía, cometemos un verdadero crimen. </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/ranita_dsc0755_2.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/ranita_dsc0755_2.jpg" alt="ranita_dsc0755_2" title="ranita_dsc0755_2" width="332" height="256" class="alignleft size-full wp-image-828" /></a></p>
<p>No puedo dejar de pensar en lo que sucede hoy en día en una región de Ecuador llamada Yasuni, y eso a pesar de todas las alarmas que resuenan.  Esta región situada en la frontera con el Perú y Colombia, presenta características excepcionales, como por ejemplo, más de 644 especies de árboles diferentes por hectárea.  Esta impresionante riqueza ha contribuido a la creación de un parque nacional en 1979 y ha sido reconocida por la UNESCO unos años más tarde.  Pero la formidable riqueza de esta zona resulta ser doble:  la superficie concentra la más grande biodiversidad del mundo, mientras  que el subsuelo abunda en &#8230; petróleo.  Según los estimados, el equivalente a más de 7,2 mil millones de dólares americanos duermen debajo del Parque Yasuni.  Actualmente las discusiones están al rojo vivo en el seno del gobierno ecuatoriano en lo referente a dar o no los permisos de perforación en esta zona hasta ahora protegida, sabiendo que miles de hectáreas ya han sido cedidas y luego contaminadas por la explotación petrolera, donde miles de nativos han sido las víctimas.  Contaminados, desalojados, matados.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/15-b_dsc0930_2.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/15-b_dsc0930_2.jpg" alt="15-b_dsc0930_2" title="15-b_dsc0930_2" width="460" height="277" class="alignleft size-full wp-image-829" /></a></p>
<p>Uno creería encontrarse palabra por palabra con el guión de la mega-producción Avatar!!! Quizá no es casualidad que esa película haya batido todos los récords de taquilla.  Más allá de los efectos especiales, los espectadores han sido muy sensibles al mensaje que ofrece y que es el mismo:  todos nosotros estamos conectados hasta con las partes más ínfimas de nuestro planeta. Si lo destruimos nos destruimos a nosotros mismos.  Irremediablemente.  Pero ¿cuántos años nos quedan todavía para actuar y preferir el interés del planeta al de los trusts y sus accionistas?  La reciente catástrofe de BP en el Golfo de México sin duda contribuirá con su doloroso grano de arena a la concientización ecológica, pero ay! la inercia del sistema y lo que económicamente está en juego, son tales que corremos el riesgo de reaccionar demasiado tarde.  Al ritmo actual de destrucción la Amazonía habrá desaparecido en menos de sesenta años&#8230; Aterrador!</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/16-b13dsc_0339.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/16-b13dsc_0339.jpg" alt="16-b13dsc_0339" title="16-b13dsc_0339" width="460" height="304" class="alignleft size-full wp-image-830" /></a></p>
<p>Las palabras de un jefe amazónico me volvieron a la memoria:  &#8220;¿Beberán ellos petróleo para vivir?  ¿Comerán oro?  ¿Respirarán billetes?&#8221;<br />
He pasado varios días más navegando y fotografiando con inmenso placer pero el último día tenía que llegar.  El peque-peque se deslizo con el impulso final, recorriendo los últimos metros antes de llegar a la orilla, al puerto, a la civilización.  Me dí la vuelta, y miré una vez más hacia el espacio abierto del río, allí donde hay un pedazo de horizonte siempre libre, una línea de perspectiva, una invitación al viaje.<br />
Pero la Amazonía hace más en el corazón del viajero que saciar las ganas de evasión.  También nos deja la obligación de reaccionar, de pensar en nuestro futuro, el de la Humanidad, el de la Tierra, tercer planeta del sistema solar, sin igual, y tan amenazado por la inconciencia humana.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/17-bfindsc_0184.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/17-bfindsc_0184.jpg" alt="17-bfindsc_0184" title="17-bfindsc_0184" width="460" height="304" class="alignleft size-full wp-image-831" /></a></p>
<p><strong>Recuerden:  ¡29 hectáreas de bosque amazónico desaparecen cada minuto !</strong></p>
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		<title>El encuentro</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 16:31:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[A la Una]]></category>

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		<description><![CDATA[Aqui un pequeño video de un gran momento, tomado en diciembre pasado : el encuentro entre el Marañon y el Ucayali, formando el gigante Amazonas: 
http://www.youtube.com/watch?v=DcuMmxKZa4U

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aqui un pequeño video de un gran momento, tomado en diciembre pasado : el encuentro entre el Marañon y el Ucayali, formando el gigante Amazonas: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=DcuMmxKZa4U"><br />
http://www.youtube.com/watch?v=DcuMmxKZa4U</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/_dsc0918.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/08/_dsc0918.jpg" alt="_dsc0918" title="_dsc0918" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-810" /></a></p>
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		<title>Amazonas, el rio-aorta (2)</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jun 2010 20:51:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cartas de las Américas]]></category>

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		<description><![CDATA[2 - El rio
He huido del embrollo urbano de Iquitos.  Tierra adentro, la ciudad se extiende mucho más allá de la cuadrícula de calles pavimentadas y se abre en un laberinto de barracas de madera, algunas techadas con hojas de palma,  otras cubiertas de calaminas.  Lentamente la vegetación silvestre gana terreno a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>2 - El rio</strong></p>
<p>He huido del embrollo urbano de Iquitos.  Tierra adentro, la ciudad se extiende mucho más allá de la cuadrícula de calles pavimentadas y se abre en un laberinto de barracas de madera, algunas techadas con hojas de palma,  otras cubiertas de calaminas.  Lentamente la vegetación silvestre gana terreno a las construcciones humanas y el aire se hace más respirable.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/1-fil11759.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/1-fil11759.jpg" alt="1-fil11759" title="1-fil11759" width="400" height="300" class="alignleft size-full wp-image-780" /></a></p>
<p>Me encuentro manejando sobre la única pista asfaltada que sale de la ciudad y que une a Iquitos con Nauta, otra ciudad pero bastante más pequeña, 50 Km. más al sur.<br />
Caminaba a través de un ambiente cliché: entre más me adentraba en el “campo”, más podía percatarme del avance de la “civilización” . Continuar&#8211;><span id="more-779"></span></p>
<p>Millares de hectáreas de lo que fue una jungla opulenta habían sido arrasados y reemplazados por cultivos, muchas veces abandonados a medida que la frágil tierra tropical se empobrecía, además de ser lavada por los aguaceros.<br />
Decenas y decenas de kilómetros de tierras inútilmente despojadas de  vitalidad y de su cubierta vegetal evidenciaban la ausencia de un plan a largo plazo.  Ninguna otra perspectiva más que la explotación radical.  Se tala, se siembra, se cosecha - durante dos o tres años -  maíz, luego yuca y después se abandona la tierra como un hueso totalmente roído.<br />
¿Y qué fue de los nativos que antaño vivieron aquí?  ¿Habrán sido &#8220;integrados&#8221; a la ciudad y a la sociedad?  ¿Sobrevivirán en alguna de las barriadas?  ¿O habrán retrocedido cada vez más lejos para huir de la máquina aplanadora de la &#8220;civilización&#8221;?  De ella, que tiene como dogma el Crecimiento y el Consumismo, los nuevos dioses a los que la humanidad debe rendir pleitesía&#8230;en una lógica absurda tratándose de un espacio tan limitado como lo es un planeta.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/2-fil11801_2.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/2-fil11801_2.jpg" alt="2-fil11801_2" title="2-fil11801_2" width="267" height="353" class="alignleft size-full wp-image-781" /></a></p>
<p>Esta lógica sin restricciones, despedaza la Amazonía un poco más cada año (se calcula que una cancha de futbol desaparece cada 7 segundos&#8230;); de esta manera se permite, con la complicidad de los Estados, el implacable avance de las multinacionales petroleras y mineras, así como las del gas, de la madera y del papel, sin olvidar los &#8220;lavadores de oro&#8221; piratas y los desmesurados cultivos de soya transgénica en plena expansión (De 1998 a 2004, en solo cuatro años, son mas de dos millones de hectáreas que han sido arrasados para el cultivo del soya. La deforestación representa aproximadamente 20 % de las emisiones de gases a efecto invernadero del planeta).  Los poderosos <em>trusts</em>, en medio de un silencio cómplice o de la indiferencia casi general, salpicada de bonitos aunque inútiles discursos, destruyen no solamente los más ricos biotopos del mundo que contiene especies vegetales y animales apenas censadas, sino que además condenan a muerte a decenas de tribus nativas junto con sus conocimientos y todo su patrimonio cultural.  Es que la Amazonía no es solamente nuestro &#8220;pulmón&#8221;, también es una porción del planeta Tierra donde, desde la noche de los tiempos,  otros humanos viven en una conexión particular con la naturaleza; humanos con los mismos derechos que cualquier otro pueblo de nuestro planeta.  Humanos que, sin tener voz ni voto, han sido incluidos dentro de las fronteras que la Historia, &#8220;nuestra&#8221; Historia, considera como legítimas.  ¿Pero, no es el deber de las Naciones establecidas el de respetar sus tierras y su derecho a vivir en ellas con sus costumbres, su alimentación, sus conocimientos curativos y su saber ancestral? </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/3-nauta1.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/3-nauta1.jpg" alt="3-nauta1" title="3-nauta1" width="400" height="300" class="alignleft size-full wp-image-782" /></a></p>
<p>Alcancé a Miguel, guía en esta región que conoce como la palma de su mano, y a Joselito el conductor de la lancha.  Me esperaban en el muelle de Nauta, a la orilla del río Marañón, y poco después ya estaba listo con la Nikon en la mano y el espíritu contento deslizándome sobre el agua en un &#8220;peque-peque&#8221;, una pequeña embarcación que debe su nombre al ruido característico que emite su motor.<br />
Nos alejamos de la orilla y súbitamente la anchura del río se hizo más imponente.  Bajo el abrigo del techo de la lancha, que nos protegía del sol quemante, los soportes laterales y el techado mismo formaban un encuadre pentagonal con la proa de la lancha en su centro apuntando hacia el horizonte.  Esta imagen me acompañaría durante las próximas horas y días mientras surcábamos las aguas.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/4-dsc_0344.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/4-dsc_0344.jpg" alt="4-dsc_0344" title="4-dsc_0344" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-783" /></a></p>
<p>Me dejaba invadir lentamente por sensaciones que me eran familiares, presentes en cada viaje&#8230;esa sensación de centrarse, sin esfuerzo, para estar mejor dispuesto hacia todas las facetas que ofrece un lugar, una persona, o un paisaje;  una sonrisa, un ave que pasa, un rayo de sol, esos pequeños regalos de la vida en todas sus manifestaciones que hay que saber captar, recibir y tal vez compartir ya sea por la escritura, el relato o la fotografía.<br />
Navegábamos por el Marañón poco antes de su gran encuentro con el Ucayali.  Anteayer había observado fascinado, desde el aire, el encuentro de estos dos importantes afluentes del Amazonas. Ahora estaba a punto de presenciarlo.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/5-fil11843c.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/5-fil11843c.jpg" alt="5-fil11843c" title="5-fil11843c" width="400" height="300" class="alignleft size-full wp-image-784" /></a></p>
<p>En este universo plano es muy difícil percibir lo que nos rodea sin tomar altura.  Por eso me sorprendió ver la orilla a mi lado derecho, abrirse inesperadamente a un enorme espacio brillante y movedizo.<br />
&#8220;El Ucayali, el Ucayali&#8221; gritaban Miguel y Joselito, señalando al formidable río que venía a nuestro encuentro.  ¡Aquí estábamos! las aguas achocolatadas del Marañón, con 500 metros de ancho, se juntaban aquí con las del otro gigante proveniente de los Andes.<br />
Joselito mantenía nuestra embarcación a una respetuosa distancia de las olas y de los remolinos que se formaban donde los dos ríos entremezclaban sus aguas.  De esta unión nace el colosal Amazonas.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/6-amazonesd.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/6-amazonesd.jpg" alt="6-amazonesd" title="6-amazonesd" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-785" /></a></p>
<p>Su nombre nos llega del encuentro bélico entre Francisco de Orellana y la tribu de los Tapuyas en junio de 1542, mientras el conquistador español seguía por primera vez el curso del río.  ¿Habrá sido realmente atacado por un ejército de mujeres o se habría confundido por los cabellos largos de los guerreros (de ambos sexos)?  De cualquier manera, será el nombre de &#8220;Amazonas&#8221;, aquel de las legendarias guerreras Escitas descritas  por los griegos, el que quedará como nombre del río.<br />
Seguí con la mirada un inmenso tronco que navegaba en la potente corriente, raíces por delante a manera de mascarón de proa.  Desde aquí aún le faltaba recorrer miles de kilómetros antes de llegar a la desembocadura del río, de unos 330 kilómetros de ancho, en el océano Atlántico. Visto desde el aire, claramente se percibe este choque de titanes: las aguas dulces y cenagosas del Amazonas penetran en el azul del Atlántico ¡hasta trescientos kilómetros mar adentro de las costas brasileñas!<br />
Con sus 6800 kilómetros de largo y un ancho que varía entre 6 y 10 kilómetros en la mayor parte de su recorrido, pero que puede llegar hasta los 40 kilómetros en sus últimos tramos, el Amazonas se impone como el más largo y el más caudaloso de los ríos del planeta.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/8-fil11766.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/8-fil11766.jpg" alt="8-fil11766" title="8-fil11766" width="400" height="300" class="alignleft size-full wp-image-787" /></a></p>
<p>Cómo imaginar un caudal anual promedio de 200,000 m. cúbicos/segundo, con un pico de 1 millón de m. cúbicos/ segundo en el momento más fuerte de la estación de lluvias (es decir ¡mil millones de litros por segundo!)  Este coloso riega una superficie de 7 millones de kilómetros cuadrados, es decir ¡una vez y media la superficie de la Unión Europea!  Cifras descomunales, difíciles de imaginar.<br />
Navegábamos ahora por un río que cada vez más ¡parecía un mar! ¿Cómo fotografiar tanta majestad? Sobre nosotros el cielo está ahí, azul, inmenso y poblado de enormes y fotogénicas nubes, grandes naves de vapor, guardianes inseparables del universo amazónico, medio acuático, medio vegetal, que no puede vivir sin sus lluvias nutricias.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/9-_dsc0892.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/9-_dsc0892.jpg" alt="9-_dsc0892" title="9-_dsc0892" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-788" /></a></p>
<p>Con más o menos intensidad la lluvia es aquí una constante, esencial e ineludible, con la cual hay que saber convivir. Existen chubascos y tormentas casi todo el año, pero desde el mes de diciembre, cuándo las lluvias se intensifican, el cielo desata, por días enteros, un verdadero diluvio que acrecienta el caudal del gigante amazónico. En un crescendo implacable las crecidas del río inundan toda su cuenca por miles de kilómetros cuadrados. En algunos lugares el nivel del agua puede subir hasta 15 metros.<br />
Según uno se encuentre río arriba o río abajo hay que esperar hasta fines de abril, mayo o junio para que se invierta el flujo y  las aguas retrocedan lentamente.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/11-amazpir3.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/11-amazpir3.jpg" alt="11-amazpir3" title="11-amazpir3" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-790" /></a></p>
<p>Transcurren las horas.  El tiempo adquiere otra consistencia al paso del agua. Tiempo y agua se mezclan componiendo esta ruta viva y sin fin. Tengo la sensación de que podríamos navegar así durante días enteros y esa perspectiva me complace. Hay algo de hipnótico en el movimiento de las aguas, como si estuviésemos  montados sobre un caballo infatigable.  Este río es un ser vivo en movimiento y uno toma su pulso y su fuerza por sus innumerables y entrelazados meandros.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/10-8996564141259d8494204fee2816f0c12dedf731e2b5a1986867deb541fc570582fd52f0.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/10-8996564141259d8494204fee2816f0c12dedf731e2b5a1986867deb541fc570582fd52f0.jpg" alt="10-8996564141259d8494204fee2816f0c12dedf731e2b5a1986867deb541fc570582fd52f0" title="10-8996564141259d8494204fee2816f0c12dedf731e2b5a1986867deb541fc570582fd52f0" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-789" /></a></p>
<p>Es la presencia humana la que reestablece un punto de comparación en medio de ese cuadro mágico para dimensionar la grandeza del universo amazónico.  Nos cruzamos con otras lanchas grandes o pequeñas, vacías o repletas.  Los pasajeros son colonos mestizos o nativos indígenas en camino a algún mercado dónde vender lo que la tierra ha producido o dónde comprar las provisiones que les hacen falta.  Cruzamos miradas tímidas, curiosas, sonrientes o inquietas, a veces resignadas.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/12-6d97c.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/12-6d97c.jpg" alt="12-6d97c" title="12-6d97c" width="400" height="300" class="alignleft size-full wp-image-791" /></a></p>
<p>Tantas cosas nos unen y tantas otras nos separan.  Compartimos el mismo planeta y sin embargo vivimos nuestras vidas en mundos tan diferentes.  Este entrecruzamiento de vidas en los linderos de la civilización me fascinó.<br />
Mientras nos acercábamos al albergue selvático donde pasaríamos la noche, el sol poniente encendía el horizonte.  Detuvimos el motor y lentamente la lancha se atascó en las cañas de la orilla. Saboreaba este momento perfecto, envuelto en el rumor de las aguas,  con los ojos sin querer perderse para nada de esta puesta de sol, cuadro tan efímero como trascendente: el gran teatro de la Madre Naturaleza resplandecía en un concierto de rojos, naranjas y dorados en plena fusión.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/13-nav.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/13-nav.jpg" alt="13-nav" title="13-nav" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-792" /></a></p>
<p>En la creciente penumbra llegamos por fin al albergue, modesto pero acogedor, emplazado cerca de la orilla.  A la luz de los mecheros devoré el pescado fresco deliciosamente cocinado a la parrilla.  Como postre, y antes de mi cita con la cama y el mosquitero, fui una vez más a escuchar el susurro del río deslizándose sin esfuerzo en medio de la azulada oscuridad.  El agua reflejaba un cielo extraordinariamente luminoso. Mi mirada entonces se perdió en la bóveda celeste; había tantas estrellas que casi se les escuchaba.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/14-dsc_0237.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/06/14-dsc_0237.jpg" alt="14-dsc_0237" title="14-dsc_0237" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-793" /></a></p>
<p>(continuará)<br />
Traducción y adaptación: Alex Abuid, Oscar Rodriguez y Daniel Ritière<br />
Algunos artículos sugeridos:<br />
http://www.diariolaprimeraperu.com/online/especial/peligro-oleoducto_58995.html</p>
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		<item>
		<title>El Amazonas, el río-aorta (1)</title>
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		<pubDate>Wed, 19 May 2010 04:13:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cartas de las Américas]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Iquitos
Nuestro planeta cuenta con entornos &#8220;absolutos&#8221; donde uno puede ir a perderse, tanto literal como figuradamente; sobre las olas de un océano, en un desierto de arena, de sal o de hielo, o finalmente en el corazón de una jungla profunda.  Con su inmensa aunque frágil riqueza, la selva amazónica es sin duda, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Iquitos</strong></p>
<p>Nuestro planeta cuenta con entornos &#8220;absolutos&#8221; donde uno puede ir a perderse, tanto literal como figuradamente; sobre las olas de un océano, en un desierto de arena, de sal o de hielo, o finalmente en el corazón de una jungla profunda.  Con su inmensa aunque frágil riqueza, la selva amazónica es sin duda, el más emblemático de todos los sistemas ecológicos terrestres en riesgo.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/1_dsc0657bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/1_dsc0657bl.jpg" alt="1_dsc0657bl" title="1_dsc0657bl" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-716" /></a></p>
<p>En este universo vegetal el ser humano ocupa poco espacio;  paradójicamente ejerce sobre él un tremendo impacto con sus acciones y es aquí donde les invito a seguirme por unos días.<br />
<em>Continuar</em> &#8212;><span id="more-714"></span></p>
<p>Desde Lima el salto por sobre los Andes, ya sea en bus o en avión, es el primer paso a realizar para llegar a la Amazonía.  Esta vez es en dirección al nor-este del Perú que partimos.<br />
Una vez franqueada la cordillera, desde la ventanilla se puede ver la inmensidad de la selva que viene a estrellarse contra el flanco oriental andino.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/2-05719516e0e741f45cc14415b440c905401598d965367a4f5b2afd23df43f3e0513d15b0.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/2-05719516e0e741f45cc14415b440c905401598d965367a4f5b2afd23df43f3e0513d15b0.jpg" alt="2-05719516e0e741f45cc14415b440c905401598d965367a4f5b2afd23df43f3e0513d15b0" title="2-05719516e0e741f45cc14415b440c905401598d965367a4f5b2afd23df43f3e0513d15b0" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-717" /></a></p>
<p>Hasta el horizonte es un océano verde lo que sobrevolamos y la mirada se hunde en este manto, casi sin pliegues, de un esmeralda profundo.  Cómo imaginar que bajo esta cubierta aterciopelada pulsa y bulle tanta vida, que vive un mundo en perfecto equilibrio en cada uno de los pisos vegetales, vive en simbiosis o como parásito, vive con todas sus fuerzas, se reproduce y produce semillas, oxígeno y esencias, vive aún mientras se pudre, volviéndose humus, alimentando así al rápido ciclo de la tierra tropical y al ecosistema amazonico.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/3-floreamaz01.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/3-floreamaz01.jpg" alt="3-floreamaz01" title="3-floreamaz01" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-719" /></a></p>
<p>Como trazos sinuosos sobre un lienzo verde aparecen ríos de tonos que van desde el amarillo lechoso al marrón oscuro, según los aluviones drenados.  Poco a poco  una red de decenas de corrientes de agua dibujan nervaduras en la foresta, haciéndola parecer una hoja inmensa.  Y después, como dos colosos formidables e imponentes, aparecen dos ríos, el Marañón y el Ucayali.  Uno es oscuro como un chocolate belga, el otro beige como un café con leche.  Ambos han recorrido miles de kilómetros, atravesando relieves de lo más accidentados.  El primero ha bañado los pies de Machu Picchu - con el nombre de Urubamba en ese tramo - y el otro surca desde hace milenios el principal valle interandino, atravesando las cadenas occidentales y centrales del norte del Perú.<br />
Bajo mis ojos ellos se funden en un abrazo sensual dibujando arabescos&#8230; y de su enlace nace un gigante: el Amazonas.</p>
<p>Nuestro vuelo ha iniciado su descenso.  Una hora y cuarenta minutos antes habíamos dejado Lima y ahora aterrizábamos en Iquitos, capital de Loreto, el más extenso de los departamentos del Perú.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/4-dsc_0492tric.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/4-dsc_0492tric.jpg" alt="4-dsc_0492tric" title="4-dsc_0492tric" width="400" height="271" class="alignleft size-full wp-image-720" /></a></p>
<p>Con sus 400,000 habitantes, Iquitos es una ciudad de paradojas:  en el medio del más grande pulmón del planeta uno se encuentra en una ciudad invadida de moto-taxis traqueteantes;  una colmena poblada de triciclos y al mismo tiempo sin ninguna conexión terrestre con el resto del mundo.  Como una isla, Iquitos es solo accesible por aire o por agua.<br />
Agitada, congestionada, ruidosa, Iquitos también es definitivamente pintoresca.  ¿ Es acaso el calor o la proximidad con Brasil los que dan a la gente ese buen humor, ese acento musical y risueño, esa sonrisa fácil, esa sensualidad a flor de piel?</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/5-dsc_0460bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/5-dsc_0460bl.jpg" alt="5-dsc_0460bl" title="5-dsc_0460bl" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-721" /></a></p>
<p>Las horas de gloria de la antigua capital del caucho han cedido su lugar a una ciudad con un ambiente único y particular que la diferencia del resto del país.  El boom del caucho a inicios del siglo XX había forjado y traído abajo fortunas.  Por todas partes en el centro de la ciudad se capta un poco esa impronta de grandeza y decadencia.  Invadidas por el cableado eléctrico y por letreros coloridos, las antiguas fachadas de azulejos, en ese entonces importados desde el Brasil sin medir gastos, muestran lo que queda de su gloria de antaño.  La casa Eiffel traída desarmada por barco envejece sin gloria, y algo disonante, en una esquina de la Plaza de Armas.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/6-dsc_04742bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/6-dsc_04742bl.jpg" alt="6-dsc_04742bl" title="6-dsc_04742bl" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-722" /></a></p>
<p>A la vuelta de la plaza la regular cuadrícula de las calles desemboca en el malecón y el horizonte se abre de repente sobre un inmenso brazo del río.  Uno se acuerda entonces de la singular posición  de la ciudad rodeada de agua y de jungla por centenares de kilómetros a la redonda.  Hacia el sur, el barrio de Belén muestra cantidades de casas construidas sobre pilotes que invaden las orillas ocupando una gran extensión sobre el agua.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/7-iqnanay1bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/7-iqnanay1bl.jpg" alt="7-iqnanay1bl" title="7-iqnanay1bl" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-723" /></a></p>
<p>Según las estaciones y las crecidas, es un barrio de casas de madera sobre pilotes que uno puede recorrer a pie o en canoa, debido a que el agua puede subir entre 4 y 6 metros en la estación de lluvias.  Mas allá aún, posadas sobre el agua, miles de viviendas totalmente flotantes componen un laberinto lacustre donde la canoa y el remo son imprescindibles.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/8-fil127bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/8-fil127bl.jpg" alt="8-fil127bl" title="8-fil127bl" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-724" /></a></p>
<p>Aquí el agua está por todas partes.  Es el elemento principal que forma parte del día a día.  En ella uno lava tanto su cuerpo como su ropa.  Durante cinco meses del año el agua simplemente reemplaza a la tierra firme.  Los lugareños  adquieren además una actitud casi acuática;  algo de lento y de suave habita en sus gestos.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/9belem4.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/9belem4.jpg" alt="9belem4" title="9belem4" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-725" /></a></p>
<p>Algo más río abajo, en cambio, el puerto hierve en actividad y hay que meterse de lleno en ese ajetreo de personas y de mercancías que van y vienen, mezclando destinos y destinaciones.  Toneladas de fruta verde, aceites crudos y troncos de árboles apenas desbastados o ya aserrados, están a punto de salir hacia los cuatro rincones del mundo.  Se cruzan con enormes barcazas más o menos oxidadas provenientes de Pucallpa o Yurimaguas, o incluso de Tabatinga en Brasil a sólo dos días de navegación.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/9-dsc_0373bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/9-dsc_0373bl.jpg" alt="9-dsc_0373bl" title="9-dsc_0373bl" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-726" /></a></p>
<p>Siguiendo el largo recorrido del malecón bordeado de casas de mayólicas invadidas de musgo, uno llega a la parte alta de Belén dominada por su extraordinario mercado.  De golpe a uno lo  arrastra un abanico de olores, comidas, hierbas e insumos de lo más variados.  ¡Sensaciones garantizadas!</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/10-dsc_0090bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/10-dsc_0090bl.jpg" alt="10-dsc_0090bl" title="10-dsc_0090bl" width="400" height="296" class="alignleft size-full wp-image-727" /></a></p>
<p>Frutas raras o poco conocidas responden a nombres tan graciosos como aguaje, camu-camu, zapote, taperiba, casho, huito, tumbo, sinamillo, macambo ungurahui, copoazú y una docena más.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/11-dsc_0040bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/11-dsc_0040bl.jpg" alt="11-dsc_0040bl" title="11-dsc_0040bl" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-728" /></a></p>
<p>Cohabitan con el tabaco recién enrollado a mano, tortugas trozadas, patas de venado, filetes de caimán, flores exóticas, armadillos descuartizados, caracoles tan grandes como un puño, baldes de miel, aceite de palma, hojas de bijao que sirven para hacer los típicos juanes, plátanos gigantes en la parrilla, nueces fermentándose, ollas a punto de hervir, pimientos dulces, alcoholes fuertes y encima pescados, por decenas, todos diferentes y con nombres extraños: suri, dorado, gamitana, akawarasu, piranhas, etc.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/12-dsc_0062bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/12-dsc_0062bl.jpg" alt="12-dsc_0062bl" title="12-dsc_0062bl" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-729" /></a></p>
<p>Los pescados más preciados se llaman Carachama, o también Doncella y Zúngaro.  Estos dos últimos, de la familia de los siluros,  pueden alcanzar un metro setenta de largo y su piel, lisa y sin escamas, parece pintada por un artista inspirado.  Por último está el Paiche, el más grande de los peces amazónicos.  El río, cual nodriza, mostraba aquí toda su opulencia.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/13-dsc_0073bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/13-dsc_0073bl.jpg" alt="13-dsc_0073bl" title="13-dsc_0073bl" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-730" /></a></p>
<p>Se puede adivinar que con tantos ingredientes, la cocina local es muy variada y se necesitaría una página entera para describirla.<br />
En los días siguientes tendré la oportunidad de probar esta riqueza culinaria pero por el momento, asaltado por demasiados olores, me he replegado a un pasaje más tranquilo y con más sombra.  Ahora me encuentro en el mercado de remedios.  De un puesto y otro me llaman para venderme multitud de raíces, plantas medicinales, hojas y flores secas, botellas y frascos conteniendo misteriosos líquidos, jugos, extractos, brebajes y elíxires de vegetales aromáticos, chamánicos y curativos.   ¡Extraordinaria versión selvática de un mercado persa!</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/14-dsc_0136bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/14-dsc_0136bl.jpg" alt="14-dsc_0136bl" title="14-dsc_0136bl" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-731" /></a></p>
<p>En él se ofrecía la otra especialidad de Iquitos: el macerado afrodisíaco.  Con una mirada algo cómplice toda suerte de preparaciones se venden bajo nombres divertidos y&#8230;evocadores:  Para-Para, RC  ( por rompe calzón), Levanta Lázaro y otros más osados aún.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/15-dsc_0121bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/15-dsc_0121bl.jpg" alt="15-dsc_0121bl" title="15-dsc_0121bl" width="400" height="265" class="alignleft size-full wp-image-732" /></a></p>
<p>Para respirar un poco y refrescarme fui a beber un delicioso jugo de Camu-Camu, fruta a la vez refrescante, tónica y repleta de vitaminas y antioxidantes. Por supuesto mas tarde probé su versión &#8220;limeña&#8221;: el Camu-Camu Sour&#8230;mas relajante pero también mas peligroso !<br />
Sólo me quedaba alistar el material para la partida del día siguiente hacia la selva.  ¡Las cosas serias estaban por empezar!<br />
( a seguir)</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/16-iqnanay2bl.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/05/16-iqnanay2bl.jpg" alt="16-iqnanay2bl" title="16-iqnanay2bl" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-733" /></a></p>
<p>Traduccion: Alex Abuid y Daniel Ritière</p>
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		<title>Andes del Norte (5) - Kuelap, el santuario</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Apr 2010 17:38:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cartas de las Américas]]></category>

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		<description><![CDATA[En el cruce de tres valles encajonados, en pleno corazón del territorio Chachapoyas, pasamos la noche en el albergue El Chillo, un simpático remanso de paz al borde del río que baña el caserío de El Tingo.

Con los primeros destellos de la aurora ya estamos camino hacia la más famosa ciudadela Chachapoyas, Kuelap, perdida en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el cruce de tres valles encajonados, en pleno corazón del territorio Chachapoyas, pasamos la noche en el albergue El Chillo, un simpático remanso de paz al borde del río que baña el caserío de El Tingo.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/1pecha_kue022-1.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/1pecha_kue022-1.jpg" alt="1pecha_kue022-1" title="1pecha_kue022-1" width="399" height="265" class="alignleft size-full wp-image-664" /></a></p>
<p>Con los primeros destellos de la aurora ya estamos camino hacia la más famosa ciudadela Chachapoyas, Kuelap, perdida en las brumas de las cumbres, desde el siglo X d.C.<br />
<em>Continuar</em> &#8212;> <span id="more-663"></span></p>
<p>Mientras subíamos por entrelazados valles estrechos que aún dormían, la pista se tornó más sinuosa bajo los faros del vehículo.  Todo el tiempo rozábamos un abismo sin fondo y se nos hacía un nudo en el estómago.<br />
Una hora más tarde abandonaba el vehículo para empezar a subir un pequeño sendero que llevaba hasta una curiosa montaña truncada;  ahí se adivinaba una fila de estructuras.  Seguí con los ojos un primer recinto fortificado que corría entre tupidos bosquecillos.  Cuando termine de ser desbrozado, sin ninguna duda provocará vértigo la dimensión final del sitio que se esconde aquí.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/kuelap001-1bis.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/kuelap001-1bis.jpg" alt="kuelap001-1bis" title="kuelap001-1bis" width="400" height="256" class="alignleft size-full wp-image-665" /></a></p>
<p>Las nubes, como majestuosas mortajas, se negaban a retirarse, escondiendo gran parte del santuario de la enigmática cultura Chachapoyas (o Sachapuya,  &#8220;Monte de neblina&#8221; en quechua).  Pero a medida que nos acercamos, el tamaño de la muralla circundante se revela verdaderamente enorme.<br />
Recorrí los últimos cien metros dejándome ganar por el creciente encanto del lugar.   Uno se siente muy pequeño frente a la colosal ciudad de Kuelap, que corona por completo un gigantesco promontorio rocoso que domina toda la región.<br />
Es ahí que el sol rasgó las nubes y con una luz más y más dorada, un delicioso calor reemplazó a la penetrante humedad de los 3000 m. de altura de la meseta.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/2pecha_kue121-2.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/2pecha_kue121-2.jpg" alt="2pecha_kue121-2" title="2pecha_kue121-2" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-666" /></a></p>
<p>Por fin llegué y estaba completamente subyugado por las murallas de 600 m. de longitud y que en algunas partes se elevaban hasta 19 m. ¿Pero que encerraban entonces?  Sólo tres entradas permiten el acceso.  Muy estrechas, desembocan en inclinados cuellos de botella, dominados a su vez por paredes infranqueables.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/3pecha_kue11-3.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/3pecha_kue11-3.jpg" alt="3pecha_kue11-3" title="3pecha_kue11-3" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-667" /></a></p>
<p>La configuración del lugar no permitía ningún tipo de movimiento a los eventuales invasores, quienes podían ser fácilmente neutralizados, uno por uno.<br />
Llegado a lo más alto del pasaje principal en forma de callejón, uno se encuentra en el corazón de una ciudad fortificada, que siendo organizada, ha podido conservar la armonía con la naturaleza circundante.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/4pecha_kue142-4.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/4pecha_kue142-4.jpg" alt="4pecha_kue142-4" title="4pecha_kue142-4" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-668" /></a></p>
<p>Con cuatrocientas habitaciones, palacetes en ruinas y tumbas por destapar, uno no puede más que dejarse atrapar por el embrujo emanado por Kuelap.  La disposición de las terrazas, las inmensas plataformas superpuestas y los pasajes entre los diferentes niveles dan mucho encanto al conjunto.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/5pecha_kue184-51.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/5pecha_kue184-51.jpg" alt="5pecha_kue184-51" title="5pecha_kue184-51" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-671" /></a></p>
<p>La Naturaleza, que a lo largo de los siglos  había recuperado sus derechos sobre estos lugares abandonados, refuerza la extrema poesía del lugar. Musgos verdes y rojos se disputan con las colonias de Bromelias, las ramas de árboles desde donde cuelgan como verdaderas cortinas de líquenes.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/6pecha_kue228-6.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/6pecha_kue228-6.jpg" alt="6pecha_kue228-6" title="6pecha_kue228-6" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-672" /></a></p>
<p>Las orquídeas más extrañas añaden su toque al cuadro de este exuberante jardín suspendido y los pasos del visitante deben ser lentos para captar tanta magia reunida.<br />
Se dice que para construir Kuelap se necesitaron ¡más piedras que para la pirámide de Gizeh!  Frente a la cantidad de muros que uno encuentra mientras se pasea, bien podría decirse que esta afirmación es verdadera.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/7pecha_kue149-7.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/7pecha_kue149-7.jpg" alt="7pecha_kue149-7" title="7pecha_kue149-7" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-673" /></a></p>
<p>Las habitaciones de forma circular estaban constituidas de piedras bien ajustadas y de techos de paja.  Una de ellas, reconstituida, tenía un aire a &#8220;villa de los Pitufos&#8221;.  Algunas de ellas resaltaban por estar decoradas con frisos abstractos de un estilo fácilmente identificable.  A pesar de que los trabajos están avanzando a buen ritmo, aún queda por despejar el 70% de la ciudadela chachapoya y ciertamente, muchas sorpresas esperan a los arqueólogos.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/8pecha_kue157-8.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/8pecha_kue157-8.jpg" alt="8pecha_kue157-8" title="8pecha_kue157-8" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-674" /></a></p>
<p>Al momento de mi visita una actividad febril reinaba en un singular edificio que los arqueólogos denominan &#8220;el tintero&#8221;.  Acababa de ser desenterrada una cavidad mitad tumba mitad cámara ritual.  ¿Qué ceremonia chamánica se habriá desarrollado aquí?  El trabajo de los especialistas tendría que responder a estas preguntas.<br />
Al otro extremo del sitio, un gran conjunto al que llaman &#8220;el castillo&#8221; sería de la época inca.  Los Incas, implacables conquistadores, lograron invadir esta ciudadela tan bien defendida, gracias a la falta de fuentes de agua al interior de sus murallas.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/9pecha_kue195-9.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/9pecha_kue195-9.jpg" alt="9pecha_kue195-9" title="9pecha_kue195-9" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-675" /></a></p>
<p>¿Que secretos habitan aún dentro de estos recintos que duermen bajo la cobertura vegetal?  ¿Podrán ellos darnos respuestas a las preguntas que flotan aquí? ¿Era Kuelap la residencia de la élite Chachapoyas?  ¿Su centro administrativo?  ¿Religioso?  ¿O tal vez un inmenso granero?</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/10pecha_kue146-10.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/10pecha_kue146-10.jpg" alt="10pecha_kue146-10" title="10pecha_kue146-10" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-676" /></a></p>
<p>Al extremo norte de la ciudad, dominado por una impresionante atalaya, una inmensa prominencia rocosa alberga decenas de tumbas&#8230;Ciertamente ellas revelaran otros tantos secretos acerca de los chachapoyas, quienes se han convertido en  &#8220;la cultura precolombina sorpresa&#8221; del Perú.<br />
Es en este lugar, en el silencio de las cimas, la vista lleva la mirada tan lejos&#8230;que uno se deja ganar por el esplendor del paisaje y sólo se quisiera ser cóndor o gavilán.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/pecha_kue143-111.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/04/pecha_kue143-111.jpg" alt="pecha_kue143-111" title="pecha_kue143-111" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-702" /></a></p>
<p>Traduccion: Alex Abuid y Daniel Ritière</p>
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		<title>Andes del Norte 4 - Chachapoyas y las necrópolis colgantes</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 02:32:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cartas de las Américas]]></category>

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		<description><![CDATA[Me desperecé de un sueño reparador con el ruido de los cascos de los caballos resonando en la calleja empedrada. El martilleo tan típico me hablaba de los hombres partiendo hacia sus chacras, pero también evocaba el nuevo día de aventura que me aguardaba.  

Los Chachapoyas nos han dejado decenas de necrópolis, de estilos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me desperecé de un sueño reparador con el ruido de los cascos de los caballos resonando en la calleja empedrada. El martilleo tan típico me hablaba de los hombres partiendo hacia sus chacras, pero también evocaba el nuevo día de aventura que me aguardaba.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/1-pecha071.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/1-pecha071.jpg" alt="1-pecha071" title="1-pecha071" width="400" height="289" class="alignleft size-full wp-image-639" /></a></p>
<p>Los Chachapoyas nos han dejado decenas de necrópolis, de estilos y épocas diferentes. Atravesando la neblina y los siglos de olvido ellas se nos revelan poco a poco y a partir de hoy yo iba a poder descubrir toda aquella riqueza.<em>Continuar&#8211;></em>> <span id="more-638"></span></p>
<p>Por las amplias aberturas del comedor donde tomaba el desayuno, podía ver la escotadura del valle por encima de los techos de tejas invadidas de musgo.  Gladys, la adorable dueña de la pensión  “La Casona de Leimebamba”  me había preparado una apetitosa tortilla donde se mezclaban tomates, hierbas finas y queso de cabra. La frescura del pan recién sacado del horno a leña de la casa y la mermelada de naranjas del jardín me provocaban, peligrosamente, la tentación de quedarme en este bendito lugar por varios días.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/2-peruchapan05_02.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/2-peruchapan05_02.jpg" alt="2-peruchapan05_02" title="2-peruchapan05_02" width="400" height="275" class="alignleft size-full wp-image-640" /></a></p>
<p>Pero las promesas de los días venideros fueron más convincentes. Los gritos estridentes de un enjambre de loros verdes acompañaron nuestra partida en el aire perfumado de la mañana. Hemos alcanzado el valle del Utcubamba y me repasaba por la mente este nombre cargado de tanto exotismo para un extranjero, y que en quechua significa “valle del algodón”. Encajonado, serpentea sin mesura, como el río que corre entre los bosquecillos.  La vegetación no se decide entre selva alta y baja montaña, tanteando entre especies vegetales que se entremezclan sin fin.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/3-pechachap_uct.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/3-pechachap_uct.jpg" alt="3-pechachap_uct" title="3-pechachap_uct" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-641" /></a></p>
<p>A 1800m de altura de hecho estamos en el punto medianero que ofrece las más espectaculares combinaciones botánicas del Perú.   Las casas de dos pisos se hacían más y más frecuentes. Albergaban bajo sus pilares a familias de campesinos de faz tímida que se les iluminaba al menor saludo. A cada parada había una sonrisa, una inclinación de la cabeza, un breve intercambio de palabras; la amabilidad de la gente me recordaba hasta qué punto esta espontaneidad era muchas veces afectada por el turismo intensivo.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/4-per_cha_yerb045_rec___copie.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/4-per_cha_yerb045_rec___copie.jpg" alt="4-per_cha_yerb045_rec___copie" title="4-per_cha_yerb045_rec___copie" width="396" height="280" class="alignleft size-full wp-image-642" /></a></p>
<p>Hemos llegado a Yerbabuena, abocada toda a su mercado dominical. Naturalmente me zambullí en él por un instante, escurriéndome entre los puestos desbordantes de frutas o de ojotas, esas sandalias hechas de llantas recicladas, entre el enorme ganado y sus dueños metidos en duras negociaciones o abrazándose efusivamente, todo ello teniendo como fondo música andina, las arengas de los mercachifles o las recomendaciones de los chamanes.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/5-perchayerb012.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/5-perchayerb012.jpg" alt="5-perchayerb012" title="5-perchayerb012" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-643" /></a></p>
<p>Proseguimos nuestro camino, tomando el valle perpendicular, dominado por una gigantesca pared rocosa; es allá arriba que nuestra primera necrópolis chachapoyas, conocida como Revash, nos esperaba.  Hemos buscado al arriero y sus caballos. Allí tuve el más cómico contacto ecuestre de los últimos años. En efecto, me tocó un caballo marrón, de cabeza completamente blanca y con ojos… ¡azules! Mirándome junto a él, la hija del arriero, pequeñita ella, jala a su padre de la manga y le dice, señalándonos: “¡son igualitos!”  Nos hemos reído a más no poder.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/6-pedancab1.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/6-pedancab1.jpg" alt="6-pedancab1" title="6-pedancab1" width="400" height="360" class="alignleft size-full wp-image-645" /></a></p>
<p>Comenzamos el ascenso con una escenografía soberbia; el caballo abriéndose paso entre la abundante y fragante vegetación.  Una hora más tarde, estaba al pie de la imponente pared rocosa y allí, suspendida en una hendidura,  una hilera de construcciones desafiaba la ley de la gravedad. Recorrí a pie el trecho más empinado que se perdía entre helechos y agaves gigantes que parecían montar guardia.  Me detuve, ante el encanto misterioso emanado por la estrecha cornisa que albergaba la necrópolis de Revash. Enormes diseños rupestres de color rojo coronaban dos grupos de construcciones que miraban al vacío y al horizonte montañoso.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/7-per_cha_rev007.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/7-per_cha_rev007.jpg" alt="7-per_cha_rev007" title="7-per_cha_rev007" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-646" /></a></p>
<p>Hechas de ladrillos de barro seco y aún recubiertas de estuco rojo, blanco ù ocre, las construcciones a veces tenían tres niveles y parecían soldadas a la roca.  Detalles ornamentales capturaban la atención. Nichos rectangulares, cruciformes o en forma de T conferían estilo a los muros, pero era todo el conjunto de estructuras imbricadas el que sugería algo muy singular. ¿Sería que sus formas copiaban las antiguas habitaciones del pueblo que vivió un poco más abajo en el valle y de los cuales los siglos borraron el nombre? ¿Quiénes eran esos constructores de tumbas suspendidas entre tierra y cielo? </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/8-per_cha_rev018.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/8-per_cha_rev018.jpg" alt="8-per_cha_rev018" title="8-per_cha_rev018" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-647" /></a></p>
<p>El respeto dedicado a sus muertos llamaba la atención y hablaba de su refinamiento.  Lejos de los vivos, en el silencio de su balcón, las momias habían sido subidas hasta allí y colocadas en esas magníficas sepulturas colectivas, sin duda familias, para descansar en paz. Dirigidas justo hacia el sur, al abrigo de la  hendidura, las tumbas escapaban a los rayos directos del sol, así como a las lluvias tan frecuentes en la región. Como los huaqueros pasaron lastimosamente por ahí, sólo subsisten unos pocos objetos funerarios intactos; pedazos de cerámica, plumas y tejidos es todo lo que quedó de los fardos funerarios antaño almacenados aquí.  </p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/9-per_cha_rev054.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/9-per_cha_rev054.jpg" alt="9-per_cha_rev054" title="9-per_cha_rev054" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-648" /></a></p>
<p>Me senté en el silencio embrujador. El lugar se prestaba a la evocación de esos pueblos enigmáticos, como los Chillaos o los Chilcos, quienes, como la región, responden al término genérico de “Chachapoyas”. Ese nombre proviene del quechua, el idioma inca, y significa “bosque nuboso”. En efecto, la región presenta, por largos meses del año, una abundante nubosidad y por extensión los Chachapoyas se llamaron el “Pueblo de las Nubes” o &#8220;Sachapuyus&#8221;. Pero ¿de qué “pueblo” se trata? o ¿quizá tendríamos que hablar de la “tradición Chachapoyas”?  Las características específicas en las construcciones, así como el contenido de las sepulturas ya han permitido identificar variaciones y constantes. Los arqueólogos, en plena obra de investigación en toda la región, no han podido determinar con certeza, todavía, si se trataba de clanes o de etnias diferentes.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/10-per_cha_rev030.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/10-per_cha_rev030.jpg" alt="10-per_cha_rev030" title="10-per_cha_rev030" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-649" /></a></p>
<p>Cohabitaron desde el 800 al 1470 d.C. en esta región aislada que se extiende sobre un territorio algo más grande que Bélgica. Numerosos objetos encontrados han puesto en evidencia el rol clave que jugaron los Chachapoyas en los intercambios este-oeste en el Perú antiguo. Fueron el nexo ineludible entre la selva amazónica norte y los andes centrales (Cajamarca), estando éstos a su vez conectados con la costa pacifica. Una cosa resulta cierta: los Chachapoyas no formaron una alianza lo suficientemente compacta como para resistir en un frente común a las tropas incas que los invadieron, incorporándolos por la fuerza al imperio del Tahuantinsuyo en 1470.<br />
Mañana, seguramente otros lugares extraordinarios aparecerán en mi camino; pero ahora, sentado en el trampolín hacia el paraíso de los Chachapoyas, solo me llenaba de una inmensa porción de estos paisajes armoniosos que el Perú regala al viajero.</p>
<p><a href="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/traversee3.jpg"><img src="http://www.danielritiere.com/es/wp-content/uploads/2010/03/traversee3.jpg" alt="traversee3" title="traversee3" width="400" height="266" class="alignleft size-full wp-image-650" /></a></p>
<p>Traducción: Alex Abuid y Daniel Ritière</p>
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